Norma que debiera ser de obligado cumplimiento

Norma que debiera ser de obligado cumplimiento para todos
Para facilitar la organización de vehículos y saber a quienes hay que esperar en Mompía o en cualquier otro lugar de reunión de salida, se ruega muy encarecidamente enviar un mensaje bien al móvil, o bien al correo electrónico de Alberto o quien dirija la salida, indicando quiénes van a ir a la marcha, lo más tarde el viernes al mediodía, si es posible.

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

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jueves, 30 de marzo de 2017

Al Alto del Naranco 2.219 m., bajo una fuerte nevada

Sábado 25 de Marzo. Previsión del tiempo para este día, muy nuboso con precipitaciones débiles y generalizadas, cota de nieve a partir de 800 m. subiendo a lo largo del día a los 1.200 m.
Hace ventiun días, con unas previsiones parecidas, subimos desde Barrio hasta la cumbre de la Zamburria, y la actividad, aunque por la mañana nevó bastante, resulto altamente positiva, por lo que a la hora de proponer algo semejante para este sábado, recordé que cuando descendíamos de esta cumbre hacía Ledantes, durante un buen trecho, tuvimos a la vista a la derecha de la Zamburria, la cumbre del Sestil de Robadorio, que es la mas oriental de la larga arista cuyo punto  mas alto son los 2.219 m. que según el mapa, recibe el nombre de Alto del Naranco. Y esta fue la propuesta que hice a mis cinco acompañantes en este día, salir del pueblo de Ledantes, coger la pista que comunica este pueblo con la carretera que asciende hacia el puerto de San Glorio, y ascender al Alto del Naranco por su cara norte. El descenso ya se vería sobre la marcha, si el tiempo nos lo permitía, la idea era descender hacia los puertos de Riofrío, con la posibilidad de ascender a los Altares, que nos pilla muy a mano y alguno de los presentes les tiene muchas ganas.

Aquí estamos, delante de la iglesia de Ledantes, los seis intrépidos dispuestos a enfrentarnos a las adversas previsiones y a luchar para poder alcanzar esta aún inédita cumbre para  todos nosotros.
El cielo, en el momento de la partida, esta completamente tapado, pero de momento, no cae precipitación alguna.

Pero a los pocos minutos de ponernos en marcha, una cerrada nube se adueña de la zona y comienzan a caer pequeños copos que por momentos aumentaban en intensidad y por momentos, disminuían.

Los árboles ya comienzan a anunciarnos que la primavera ya ha llegado.

Dejamos la pista principal que desemboca en la carretera de San Glorio, y ascendemos por una secundaria que según el mapa, nos tiene que llevar a una cabaña situada en el lugar exacto para realizar la parada de las once.
Ataviados con nuestras mejores galas invernales, capeamos sin problemas la precipitación de nieve que va cayendo sobre nosotros.

Llegamos a la cabaña, que por cierto, la encontramos bastante deteriorada y algo sucia por dentro, pero nos sirve para poder picar un poco y darle el primer "viaje" al caldo que un día mas, nos trae el amigo Justo.

 Cuando salimos de nuevo a la calle, vemos que sigue nevando con bastante intensidad, con el agravante del viento que comienza a soplar y que hace que los copos en vez de caer en vertical, vuelen en horizontal. En estos momentos no damos mucho por nuestras posibilidades de llegar a la cumbre, y en el grupo se oye alguna proposición de no se que de bajarnos hasta Vega de Liéebana y meternos un buen cocido lebaniego entre pecho y espalda, lo cual nos hace un poco la boca agua, aunque inmediatamente se oye otra voz que dice:
-¡Pero bueno, abra que intentarlo! ¿no?
-Si, si, claro, todos de acuerdo con que primero hay que intentarlo.

La pista hace un giro hacia la izquierda y comienza a ascender hacia la zona alta que conforma la cara norte del Alto del Naranco. Afortunadamente por aquí, parece que el viento no sopla tanto y la precipitación disminuye un poco. Totalmente concentrados, poco a poco vamos ganando metros a la ladera y nos vamos olvidando de las tentaciones culinarias.


La nieve nos deja ver un marcado sendero que en cómodos zig zas, nos acerca a un contrafuerte rocoso. Lo salvamos por su lado izquierdo, por un terreno cada vez mas empinado que nos obliga a ponernos los crampones para ir con mayor seguridad. Estamos ya a dos mil metros.

Jose, que se esta iniciando en esto de las marchas invernales, estrena hoy crampones, y alaba la seguridad que estos dan cuando se asciendo por nieve dura.

Yo hoy, estoy haciendo pocas fotos y pocos vídeos por miedo a que se me moje la cámara. No así J.R., el cual hizo la mayoría de las fotos que ilustran este reportaje. Se nota porque hoy yo salgo en casi todas.


Llegamos a una ante cima de 2.046 m. situada al norte del Alto del Naranco. Aquí la niebla es bastante cerrada y no nos deja ver casi nada a nuestro alrededor.

Afortunadamente, llevo la aplicación en el móvil que nos indica en todo momento nuestra situación en el mapa. Tenemos que descender hasta un collado próximo, a 2.019 m. y desde este punto, afrontar los últimos doscientos metros hasta la cumbre.

Nada mas dejar el collado atrás, el terreno se pone muy inclinado y la nieve nos la encontramos muy dura. Es la hora de sacar los piolets de nuestras mochilas y llevarlos en la mano.

Sigue nevando y soplando el viento. Menos mal que casi nos da de espaldas. La visibilidad es también cada vez menor. Una parada para coger un poco de aire.

J.R. que va unos metros por delante, por fin nos comunica que ya esta en la cumbre. Unos metros por debajo mio, Victor dice que se da la vuelta. Keko, que hasta ahora se ha desenvuelto de maravilla en la nieve, pasa dificultades en este tramo mas empinado y con nieve dura. Le animo a que hagan un último esfuerzo, pues tenemos la cumbre a pocos pasos y posiblemente, nos planteemos el descender por la otra vertiente. Me hace caso y por fin damos todos los últimos pasos para llegar a la cumbre.

Keko aún un poco acojonado por el tramo superado. Nos hacemos la foto de cumbre e inmediatamente planteo a mis compañeros mi sugerencia de que descendamos por la vertiente opuesta a la de subida. La idea es descender los cien metros que nos separan del Collado del Robadorio y llegarnos hasta el refugio del Cubil del Can, comer en el, y ya desde aquí, descender por los puertos de Riofrío hasta coger la pista que desde estos puertos, desciende hasta el pueblo de Ledantes. La propuesta en un principio, asusta un poco. La visibilidad es totalmente nula y con estas condiciones no parece muy prudente aventurarnos por terreno desconocido, pero yo en principio, confío plenamente en la aplicación que nos va marcando nuestra situación en el mapa, y también en mi conocimiento de la zona, ya que he andado por ella en numerosas ocasiones. Esperemos que no me falle la aplicación, cosa que nunca me ha sucedido hasta ahora.

Ante mi seguridad, los compis aceptan mi propuesta e iniciamos el descenso. Cada muy poco tiempo consulto el mapa para comprobar que vamos con el rumbo correcto. Enseguida llegamos al collado Robadorio, pero este collado es muy amplio y me cuesta ubicarme en el. Comenzamos a descender hacia una zona que pienso nos lleva hacia el refugio, pero tras una comprobación en el mapa, veo que no estamos en el buen camino. Toca volver a ascender hasta el collado y ahora si, me doy perfecta cuenta de nuestra situación y cogemos la dirección correcta.

Andamos un poco por el amplío collado y enseguida iniciamos el descenso hacia la zona donde se encuentra el refugio, al cual nos cuesta todavía un buen rato llegar, pues la nieve por aquí es mas abundante y la cerrada niebla me obliga a realizar muchas comprobaciones para ver que vamos en la dirección correcta. La verdad es que pese a mi buen conocimiento de esta zona, si no llega a ser por la aplicación, hubiese tenido muchos problemas para encontrar el refugio.

 Mis compañeros se comienzan a impacientar y por detrás de mi oigo alguna queja sobre la situación en que nos encontramos. Yo voy en cabeza sin decir nada, totalmente concentrado en enfilar la dirección correcta para llegar al refugio. Y por fin, a las tres y cuarto, damos vista al ansiado refugio, y nos disponemos a saciar nuestros hambrientos estómagos, que ya comenzaban a quejarse de la falta de alimento.

Un poco ajustados, pues el refugio es pequeñito, nos vamos acomodando para dejar vacío el termo y la bota de vino que también ha traído Justo, a la vez que damos cumplida cuenta de nuestros bocadillos y del jamón y del queso que nos ofrece Jose, que para eso está hoy de estrene..

La temperatura, incluso dentro del refugio, es muy baja, por lo que enseguida nos ponemos de nuevo en marcha, ahora ya sin problemas de orientación, pues solo tenemos que seguir la pista que nos irá descendiendo hasta la salida de los puertos, donde se enlaza con la pista que baja hasta Ledantes, pasando primero por el refugio del mismo nombre.

Por aquí el espesor de la nieve ya es considerable y además, sigue nevando con bastante intensidad.

Llegando al refugio de Ledantes donde comimos el día que subimos a la Zamburria.

J.R. se quiere fotografiar delante de el, creo que es la primera vez que esta por aquí.

Hace veintiún días veíamos desde aquí toda la cara norte de Peña Prieta. Hoy solo se intuye un poco entre la niebla.

Ya solo nos queda ir descendiendo por la pista hacia Ledantes, disfrutando de una copiosa y preciosa nevada.




Justo y yo recordamos viejos tiempos, cuando cargados con pesadísimas mochilas, ascendíamos por aquí para pasar tres o cuatro días perdidos por estas montañas.

Las mochilas hoy llevan un peso adicional.

Sin mas novedad, a las siete de la tarde llegamos de nuevo a Ledantes, tras diez horas de actividad, con veintidós kilómetros recorridos y 1.500 metros de desnivel superados.

A Jose y a Chema aún les quedan fuerzas para bajar por debajo del pueblo a visitar la Pisa o Batán de Ledantes, que Jose aún no conocía.
Otro gran día de montaña. Pese a las adversidades, conseguimos nuestro objetivo y ademas, disfrutamos de la belleza de la nieve, que aunque este año ha escaseado bastante, nos esta dando mas satisfacciones que nunca.
¡HASTA LA PRÓXIMA!
No os perdáis el vídeo que he preparado.