Norma que debiera ser de obligado cumplimiento

Norma que debiera ser de obligado cumplimiento para todos
Para facilitar la organización de vehículos y saber a quienes hay que esperar en Mompía o en cualquier otro lugar de reunión de salida, se ruega muy encarecidamente enviar un mensaje bien al móvil, o bien al correo electrónico de Alberto o quien dirija la salida, indicando quiénes van a ir a la marcha, lo más tarde el viernes al mediodía, si es posible.

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

CALENDARIO DE MARCHAS 2014

miércoles, 23 de mayo de 2012

Cumbres Avenas: Historia de un adiós amargo

 Viernes 11 de Mayo, hace casi un mes que no salgo a la montaña. La marcha del grupo se ha suspendido dos veces debido al mal tiempo, pero de este ya no pasa, este sábado tengo que salir.
 Eloy me había hablado días pasados de salir el fin de semana para hacer algo en nieve con vivac. Su mujer (las mujeres, las grandes sacrificadas de nuestra pasión) le había concedido dispensa para salir un fin de semana, pero cuando hablamos el jueves, surgen problemas, y además las previsiones del tiempo no son muy claras. Al final lo descartamos.
 Jose también me ha llamado ayer y me dice que de hacer algo tiene que ser cerca y corto, pues entra a trabajar de noche. (¡joder, que vicio con el trabajar!)
 Ami me apetece algo fuerte y por Picos, por lo que la cosa queda en el aire.
Mañana tienen salida los del Peñas Arriba. Hay gente del grupo que salen con ellos. Chema, Javichu, Maruja....
 Llamo a José Antonio y me dice que el también se va con ellos y me invita a acompañarles. Yo en principio le digo que no, que seguiré llamando a ver si encuentro algún "pardillo". Me dice que Ruben le ha comentado que también quiere salir.
 Veo plan, Ruben es joven y "cañero"
 Le llamo, pero me dice que ha hablado con Jose y han quedado en concretar. En principio han hablado de la Peña Lusa o hacer algo en bici.
-Ufff....., lo de peña Lusa no me atrae, con las previsiones que hay, seguramente la zona estará con niebla, y esa zona con niebla.......¡chunga, chunga!, y  en lo de la bici yo no puedo participar. Quedamos en que cuando hablen me dice algo.
  Me pregunto que ruta tendrán los del Peñas Arriba.
 Entro en su blog y veo que la ruta consiste en salir de Espinama y ascender por el monte que queda a la derecha del pueblo. En este monte se pueden admirar unos magníficos robles y una vez se abandona dicho monte, se afronta la ascensión al cordal de Cumbres Avenas por su arista sur, después de lo cual se desciende hasta Aliva y se regresa a Espinama por el camino que desciende por la margen opuesta a la pista que pasa por los invernales de Iguedri. Son unos mil metros de desnivel.
 ¡Ah! pues tiene buena pinta, a las Cumbres Avenas nunca he ascendido por esa parte y el monte con esos robles también parece interesante.
 No lo pienso más, llamo a José Antonio y le pregunto si aún me podré apuntar. Me dice que hace una llamada y me lo dice. A los pocos minutos me llama.
 -Ya estás apuntado, estate a las ocho menos cuartos donde los Salesianos, a esa hora pasará el autobús.
 Cinco minutos antes de esa hora llego a la parada del autobús municipal que se encuentra en frente de los Salesianos.
 Allí ya se encuentran Alfredo, Nieves, Maruja y otros del grupo que no conozco. El autobús también está unos metros más adelante esperándonos.
 Nos acercamos, guardamos nuestras mochilas y vamos subiendo a tomar nuestros asientos. Me pongo en los primeros, soy propenso a marearme. Me presentan a Yolanda y se sienta junto a mi. Detrás se sienta          Maruja, e iniciamos viaje parando antes frente a Teka para recoger al resto de expedicionarios.
 Enseguida entablo conversación con mi compañera de asiento, y naturalmente, esta gira sobre la montaña, de sus inicios con el grupo, de mis andanzas y mis experiencias por las cumbres, de nuestro grupo el 2000 y Pico. Maruja también participa. Así discurre todo el viaje hasta que a eso de las diez llegamos a Espinama.

Nos preparamos, hacemos la foto de salida y nos ponemos en marcha. El cielo está encapotado y nos anuncia que en cuanto ascendamos unos metros nos encontraremos con la niebla. 
Subimos con la esperanza de que al llegar al cordal, la niebla de paso a un magnífico mar de nubes, como nos ha ocurrido a todos los que hacemos montaña en muchas ocasiones.

El grupo se va disgregando ligeramente, cada uno sube a su "ritmo"

Enseguida entramos en la niebla, aunque no es muy espesa, y nos vamos encontrando ya con algunos buenos ejemplares de roble.
Sotres nos desvía unos metros del camino para que admiremos este magnifico ejemplar.


Llegamos a un punto donde dejamos el camino y cogemos un sendero a nuestra izquierda. Hacemos una parada para reagruparnos.

Seguimos encontrándonos con más arboles que llaman nuestra atención.
¡Sácame una foto con Maruja delante de este para dar celos a la Rosuca! dice Javichu.
¡Madre mía! ¿cuanto medirá este?
Son más de las doce y el estómago comienza a quejarse. Nos paramos a calmarle un poco.
Enseguida salimos a la pista que sube de Pembes y que un poco más arriba se junta con la que sube de Mogrobejo. En este punto dejamos la pista  y comenzamos la ascensión para coger la crestería inicial de Cumbres Avenas. La niebla por aquí es bastante cerrada. Nos agrupamos para que nadie se extravíe. 
Nos encontramos con este rebaño de ovejas y con estos simpáticos corderillos 
 Cojo un sendero poco marcado y me meto en una canal que aunque tiene una fuerte pendiente, parece que tiene salida más arriba. Por mi izquierda suben otros dos, pero el resto encuentran una subida más cómoda más a nuestra izquierda.
 Y justo al salir a la arista, una vez más se produce el milagro, y la densa niebla da lugar a un espléndido mar de nubes que nos deja ver, por primera vez en el día, las cumbres de la zona.
El ambiente es magnífico y hacemos unas bonitas fotos.

Maruja, Chema y yo progresamos por la crestería, el resto atraviesa unos metros por debajo nuestro.
La niebla nos oculta las praderías de Aliva. Sobre ella se nos muestran altivas Peña Vieja y Peña Olvidada, con la Horcadina de Covarrobres a su izquierda y la canal del Vidrio a su derecha.
Llegamos a un punto en que la crestería comienza a perder altura y desciende hacia un collado unos 50 metros por debajo nuestro y que a ratos queda oculto por la niebla. Chema nos dice que estamos en Castro Cogollos, que es la primera cumbre del cordal. Nos paramos y esperamos que vaya llegando el resto.
 A partir del collado que tenemos por debajo nuestro, se inicia una dura pendiente de unos 250 metros que culmina en el Pico del Buey y desde cuya cumbre, solo queda recorrer unos 200 metros para llegar a la cumbre principal del cordal, el Joracón de la Miel, de 1.925 metros 
 Oigo decir a Sotres que hace hoy de "guia", que los que van llegando comentan que no quieren continuar y proponen pararse aquí a comer. Pero otros queremos seguir y llegar al Joracón. Alguno dice que con la tripa llena, como que no le apetece. Al final se acuerda que los que quieran suban a la cumbre principal, coman allí y después desciendan para juntarnos todos en el collado para iniciar juntos el descenso hacia Espinama.
 Los que continuamos comenzamos a descender hacia el collado. Alguien, con mucha sensatez, dice que nos agrupemos y contemos, a ver cuantos somos. Me doy cuenta que entre los que descienden no se encuentra Maruja, y me extraña un poco, a ella la suele gustar, siempre que esté en forma, llegar a lo más alto.
 La llamo por dos veces. ¡Maruja!  ¡Maruja!, pero no me contesta. Los que se quedan a comer, parte de ellos están ocultos tras la cumbre, al haber descendido yo varios metros, y pienso que no me ha oído, también pienso que si no desciende es porque ha decidido quedarse a comer aquí.
 Al final somos ocho los que decidimos ascender hasta la cumbre principal: Chema, Julio, José Antonio, Alberto, su mujer Carmen, otros dos, de los cuales desconozco sus nombres y yo.
Ascendemos la fuerte ladera y decidimos llegar hasta su final en un pequeño collado, desde el cual se accede a una atractiva canal herbosa que parece culminar en la cumbre del Pico del Buey. Dudamos si meternos en la canal o bordear unos metros más abajo un espolón que desciende hacia Aliva y ascender por el otro lado por terreno mas fácil. Al final llegamos a la canal y afrontamos su trepada.

     Una vez en ella resulta más sencilla de lo que aparentaba, y con mucho cuidado, eso si, vamos superándola. 


Disfrutando de lo lindo llegamos a su final, donde descubrimos que aún no estamos en la cumbre del Pico del Buey. Para llegar hasta ella nos queda realizar una travesía por una arista tipo "paso de Mahoma" en pequeño.
Desde la salida de la canal tenemos una vista fantástica del lugar donde se encuentran nuestros compañeros dando cuenta de sus bocatas. Una auténtica isla rodeada de un mar de nubes.
Con mucho cuidado atravesamos el tramo que nos separa de la cumbre. No es difícil pero tiene un poco de patio, aunque disponemos de buenos apoyos tanto de manos como de pies.
Julio con el cordal de Peña Sagra como un acorazado sobre el mar
Seguimos ya por terreno fácil y en unos minutos llegamos al Joracón de la Miel. Desde el fotografío al Pico del Buey y al mar de nubes con el Coriscao de fondo.
Esta es la canal de Jonfria con mucha nieve y el Pico de la Jonfria a su derecha. Tanto la canal como el pico los tenemos en nuestro calendario para recorrerlos en el otoño.
Comemos disfrutando de las magníficas vistas. En cuanto terminamos iniciamos el descenso pensando que los que están abajo estarán impacientes por nuestro descenso. Ya en la bajada nos damos cuenta que no hemos hecho foto de cumbre.
En pocos minutos llegamos al collado donde también acaban de llegar los que se quedaron abajo. La niebla ahora es muy cerrada. De este collado, hacia la vertiente de Liebana, parte un sendero que va por debajo de la cumbre de Castro Cogollo y que según Sotres era por donde teníamos que haber subido esta mañana.
-¡Lo que os habéis perdido!-, dice alguno como queriendo dar envidia.
De pronto, alguien nos pregunta -¿y Maruja?-
-¡Ah, no sé, estaba con vosotros!- contestamos.
-¡Si se fue con vosotros!- nos dicen.
-¡Que no,que no, con nosotros no ha subido!-
Pues entonces, ¿en donde está? ¡con nosotros no ha estado!.
Han pasado casi dos horas desde que nos separamos.
Una sensación extraña se apodera de mi ¿donde puede estar?
Nos quedamos un momento sin decir nada, sin saber que hacer.
Alguien dice: -¡he visto su mochila ahí arriba!-
Comienza a ascender entre la niebla hacia el lugar donde han comido.
 Al poco le oímos decir -¡está aquí, la mochila está aquí!-. Comienzo a ascender hacia donde está y el resto hace lo mismo. Mi mente comienza a elucubrar sobre lo que puede haber pasado. Pero no se me ocurre nada lógico. Llego al lado de la cumbre y efectivamente, a pocos metros del cortado está su mochila y sus bastones.
Si está aquí la mochila ¿donde está ella? ¿ha desaparecido, así, sin decir nada y sin dejar huella?
Alguien dice: -cuando llegamos aquí antes de comer, comentó que iba ha hacer pis-.
En ese momento creo que casi todos caímos en la cuenta que desde ese momento nadie la había vuelto a ver. Eso significa que algo la ha pasado en ese momento.
-¡Pero no! ¡no puede ser! ¡tiene que estar por ahí!-
No pienso más, no quiero pensar más. Comienzo a recorrer la crestería llamándola con todas mis fuerzas:
-¡¡Maruja!!-  -¡¡Maruja!! -
Algún otro me imita y también bocea su nombre. ¡Maruja!
Pero nadie contesta, y hacia abajo la niebla no permite ver nada. Veo un punto donde se puede descender unos metros hacia el cortado y con mucho cuidado me introduzco en la niebla. Sigo llamándola, contengo la respiración y escucho. Solo recibo el silencio de la niebla.
Regreso junto a los demás. Hay que llamar al 112 dicen. Se me pone un nudo en el estómago, pero no, ¡no puede ser!, me digo, ¡esto tiene que tener un final feliz!. No me convenzo, una fuerte angustia se va apoderando de mi.
Sotres dice que hay que descender al collado y desde allí, acceder a la parte inferior del cortado sobre el que estamos y buscar por allí. Al principio no lo veo claro, aunque bajemos, la niebla no nos va ha dejar ver nada y no creo sea fácil acceder al pie de las paredes. Alguien desciende hacia el collado que está totalmente tapado por la niebla, no recuerdo cuantos eran ni quienes. Enseguida les sigo, y justo al llegar al collado oigo gritar:
-¡Aquí, está aquí!- -¡ha aparecido!, ¿alivio?- -si, ha aparecido ¿pero como se encuentra?-
 Inmediatamente pregunto gritando, pues la niebla no me deja ver nada y no sé muy bien donde se encuentra el que ha dado el aviso -¿Como está?- pero no recibo respuesta.
 Sigo descendiendo por el sendero e insisto -¿pero, como esta?-
-¡Lo peor!- me contesta en esta ocasión -¡Lo peor!
-¡No puede ser, Dios, no puede ser!
Avanzo unos metros entre la niebla sin ver a nadie. Ahora si veo a algunos de los que bajaron delante mía. No recuerdo cuantos eran ni quienes.
Y a pocos metros por encima del sendero la veo. Me acerco un poco más y veo su cuerpo roto. No hay nada que hacer. Lo que ocurre a continuación está confuso en mi memoria.
¡Dolor! ¡¡Maruja!! ¡No puede ser!
¡Niebla! ¡angustia! ¡¡Maruja!! ¿como ha podido ocurrir?
 ¡dolor! ¡un profundo dolor! ¡niebla! ¡amargura!
Sotres habla con el 112. Los del Greim suben en un todoterreno, nos dice. Se está quedando sin batería y me pide mi número de teléfono por si nos tienen que llamar.
No sé si han pasado cinco minutos o media hora. El resto del grupo no acaban de bajar, con la niebla no vemos donde se encuentran. Les llamamos varias veces, al fin van descendiendo. Bajan ayudando y animando a los más afectados.
-¿Que hacemos?- Sotres y otro que no recuerdo su nombre, dicen que descienden hasta la pista para guiar hasta aquí a los del Greim cuando lleguen. Se van. El resto tenemos que ir bajando.
 Javi, Chema y otro se quedan con Maruja. Yo no sé que hacer.
 Veo que el grupo comienza a descender por el sendero, pero la niebla puede ser un problema para dar con la pista. Javi me dice:
-baja tu con ellos-
 Me pongo en cabeza y voy escudriñando el terreno intentando recordar algún detalle de cuando subimos por la mañana. Me concentro en ello, pero mi mente es un torbellino.
-¿Como ha podido ocurrir, Dios mio?-
¡Niebla! ¡dolor! ¡¡Maruja!! ¡angustia! ¡niebla! ¡amargura!
Nos encontramos con un pastor, alguien del grupo le cuenta lo ocurrido. Yo continuo, tenemos que encontrar la pista en medio de la niebla.
-Por aquí hemos subido esta mañana, vamos bien-
Enseguida llegamos a la pista donde encontramos a Sotres que está hablando por teléfono y a su acompañante.
-Ya suben los del Greim- nos dice.
 Enseguida se comienza a oír una sirena. Suben desde Espinama por la pista de Iguedri. En pocos minutos aparecen tras una curva de la pista.
Sotres se va con ellos. El resto continuamos el descenso. Iremos por la pista hasta la entrada de Aliva y desde aquí descenderemos por los invernales de Iguedri hasta Espinama.
Ya no tenemos que preocuparnos por la niebla, solo tenemos que seguir la pista.
¿Y la familia? ¿y sus hijos? no tenemos sus teléfonos. Cuando lleguemos a Santander habrá que ir a su casa a comunicárselo. Maruja es vecina mía -¡tendré que ir yo!- Pienso en el sufrimiento que les espera y eso hace que aumente mi desesperación.
 La gente del grupo, pienso, tengo que  comunicárselo. Necesito desahogarme con alguien, necesito compartir este dolor con mis amigos.
 Mayte es la primera, Maruja y ella, junto a Nieves, Carmen y Alberto han estado preparándose para realizar la marcha a pie del Soplao, que es el sábado que viene.
 Primero, incredulidad, después, dolor, mucho dolor......¡y amargura!.
 Hablamos hasta que  se nos corta la comunicación.
Sigo descendiendo. Niebla. Me he quedado solo. Todo lo que me rodea hoy es como irreal.
 Paso los invernales de Iguedri, y de pronto un fuerte trueno contribuye a que la tarde sea aún más tétrica.
Suena mi móvil, es Manuel Luis -¿donde estás?-, me pregunta, el no sabe que hoy he venido a la marcha. Me llama para comunicarme la noticia pensando que estoy por Santander. Javi le ha llamado y se lo ha comunicado a el. Me dice que ya se lo ha dicho a la familia. Me quita un peso de encima, pues así no lo tendré que hacer yo.
Un poco antes de llegar a Espinama me pasa el vehículo del Greim. En el bajan a Maruja, hace unas horas desbordando vitalidad y ahora.......
Llego al autobús. Las caras de mis compañeros son todo un poema. Un Greim se acerca a nosotros y nos dice que tenemos que pasar por el cuartel de Potes a declarar, allí nos dirán donde llevan  a Maruja. Chapó por ellos, los Greim. Profesionales como la copa de un pino en estas circunstancias.
 Nosotros tenemos que esperar a que bajen Javi y los otros que se quedaron junto a Maruja.
 Esperamos. No sé si han pasado cinco minutos o media hora. Sigo llamando a los amigos del 2000 y Pico. Es para mí como una terapia el desahogarme contando una vez más lo que nos ha ocurrido.
Hay una cuestión que me intriga. Yo nunca he salido con el Peñas Arriba salvo las dos veces que hemos realizado la marcha conjunta que hacemos desde hace dos años. ¿Que destino me ha llevado a venir hoy y vivir tu dolorosa marcha?.
Otro misterio más. Como el de la vida, como el gran misterio que es para nosotros la muerte.
 A través del Foro de Picos sigo las noticias y los aconteceres que se dan en la montaña. Por desgracia, cada poco se da cuenta de algún accidente que ha ocurrido en ella. En muchos de ellos con consecuencias fatales.
Pero son personas que no conoces. Son situaciones que no has vivido. Lo lees, lo sientes, a veces los juzgas. ¡que imprudentes! o ¡que mala suerte tuvieron!.
 ¡Que distinto cuando te toca a tí vivirlo y sufrirlo.!
 Te has ido de repente, sin avisar. Nos has dicho adiós en silencio, ha sido un adiós muy amargo para los que nos quedamos.
¡Necesito tiempo!, ¡necesito mucho tiempo para asimilarlo!.
 Te has ido, pero sigues con nosotros. Seguirás con nosotros en cada salida, en cada senda, en cada huella en la nieve, en cada cumbre. Cuando nos paremos a recuperar las fuerzas gastadas, nos acordaremos de tus ricos postres que con tanto amor preparabas y compartias con todos.
 Estos días en mi entorno he oido insinuaciones para que deje la montaña.
Yo he contestado -sé que en la montaña pudo tener un accidente, pero también en la ciudad, o en la carretera, y también se que sin la montaña, en la ciudad, me moriría.
¡¡HASTA LA PRÓXIMA CUMBRE, MARUJA!!
                       
              y tu espíritu se quedó volando eternamente por encima de las nubes y de las montañas
                                                        Esta hermosa canción para ti
(pinchar y esperar a que cargue la canción)