Norma que debiera ser de obligado cumplimiento

Norma que debiera ser de obligado cumplimiento para todos
Para facilitar la organización de vehículos y saber a quienes hay que esperar en Mompía o en cualquier otro lugar de reunión de salida, se ruega muy encarecidamente enviar un mensaje bien al móvil, o bien al correo electrónico de Alberto o quien dirija la salida, indicando quiénes van a ir a la marcha, lo más tarde el viernes al mediodía, si es posible.

lunes, 4 de agosto de 2008

¿PERO QUE HA PASADO?

Eloy, Eloy, no seas tan cruel. Oye, que porque nosotros no hayamos podido acompañar la extraordinaria expedición de verano al Curavacas y Espigüete al completo, no nos es motivo, a juzgar por tus comentarios, de cargar las tintas contra el componente Alberto. Hay que comprender que la humanidad de cada cual es limitada y en un momento determinado no conocemos límites a nuestras facultades, pero en el discurrir de los acontecimientos se refleja la cruda realidad y la verdadera y real valoración de las capacidades.
Nosotros, Elena y yo, dejamos bien claro que nuestra voluntad era poder acompañaros, pero el análisis de la realidad nos inclinaba por otros derroteros, como así fue, y de lo que no es menosprecio al resto del grupo, pero si no lo hubiéramos hecho en ese momento, posiblemente, yo al menos, y Elena de igual manera, lo hubiéramos pagado muy caro.
Si somos sensatos, que yo creo que todos los del GRUPO 2000 Y PICO lo son, hay que ser responsables y juzgar los momentos con la cabeza fría y y no dejarnos llevar por momentáneas euforias. Como yo siempre digo, el grupo no va a competir con nadie, va a disfrutar y pasarlo bien, pero si por un momento de ofuscación y delirio no sabemos actuar... ¡No merece la pena complicarnos la vida sin necesidad! ¡Si no se puede conseguir los objetivos propuestos para determinada marcha, no es motivo de reproches ni de desesperanza!, bien al contrario, sería justificante más que suficiente para a la siguiente marcha actuar y planearlo todo con un toque más responsable y tranquilo. ¡Hay más días y más momentos, y si no se puede, no se puede! No es cuestión de ir contra la realidad.
Por lo tanto, Eloy, calma tus impulsos críticos y no seas el juez severo que nos castiga con la penitencia de volver a hacerlo otra vez, ¡y todo!
Con este comentario no quiero hacer heridas ni tirar la piedra y esconder la mano. Mi crítica, y no es a ti en concreto, Eloy, sino en general, es para que actuemos con sentido común cuando programemos marchas y cuando las llevemos a la práctica. Somos muchos, y cada uno, creo yo, es suficientemente responsable, y no hay por qué reprocharle nada ni obligarle, y menos aún, recriminarle. El Grupo, como se sabe, se creó para disfrutar y vivir la naturaleza y sus seres, y no es cuestión de ir sin mirar ni aun lado ni a otro. Si en un momento determinado alguien no se encuentra cómodo, no se encuentra bien, tiene problemas, tiene dudas, etc., no hay que dejar pasar más tiempo y hay que ayudarle en todo lo que se pueda. Al fin y al cabo, de esta manera, todos sacaremos el mayor beneficio y todos disfrutaremos, que es el primer objetivo.
¡Y dejad al guía tranquilo, que como se enfade, puede ser que la próxima salida de marcha nos la proyecte al Everest, y ya me contaréis cómo nos arreglamos, y subir al Everest de mal humor, puede que la bajada sea dando volteretas, y no precisamente de alegría!
¡Venga, vamos a dejarnos de monsergas y a cooperar todo el mundo! ¡Y que no se oigas una palabra más alta que otra! (¡Y menos al dormir de vivac cuando se ronca!)
¡¡¡¡¡¡DOS MIL Y PICO YA!!!!!!
NOTA.- Este "breve" comentario es para que nadie se enfurezca y se apacigüe el exaltado y el humillado se exalte, pero no mucho. No tenía otra cosa que hacer y le he dado un poco a las teclas. ¡Gracias! ¡Así, tenéis algo que leer, que ya no leéis ni el periódico! ¡Que os estáis volviendo unos incultos! ¡Ay, Señor!

ODISEA EN EL MONTE

¡Con todo lo buenín que soy yo!
¡Cómo me han puesto! ¡Me han tachado poco más de cobarde, inútil, rilado, cuentista, zalamero, chistoso, mentiroso, etc., etc., etc.,!
Pero....,¡ si yo no he hecho nada!, bueno, sí, lo único que he hecho es actuar bajo mi conciencia, mi voluntad y mi responsabilidad.
Adevertí de entrada que no estaba en la forma óptima, que era muy voluminoso el objetivo marcado para acometer, y que el calor y el equipo influían muy mucho. Yo era consciente de mi resistencia y mis límites. Hasta donde pude y mi aguante me acompañó, no dudé de llegar, pero llegado a un punto, me fue imposible continuar, teniendo bien presente que no era mi objetivo particular, pero las circunstancias obligan y hay que ser objetivo y consciente de las limitaciones y posibilidades de cada uno.
Nos retiramos en plena marcha (Elena y yo), ella por voluntad propia y a sabiendas de que no .podía continuar más, pues se encontraba muy mermada de facultades y forma, y yo, que no fue por aprovechar la coyuntura, valoré muy consecuentemente lo que había hecho y lo que me quedaba por efectuar y decidí acompañar a Elena, no sin antes mostrar el sentimiento de no haber conseguido lo propuesto en esta marcha.
La "retirada", fue un poco dolorosa, pero había que hacerla, y lo que en un principio parecía sencillo, el azar o la mala suerte hizo que se complicara. Pudo ser la mala elección de nuestra vía de bajada, que aunque al principio estaba marcada y con hitos, en un momento determinado deseapareció todo y hubo que elegir, y quizá (porque fui yo), la elección fue la opuesta a la correcta. Quizá tendríamos que haber tomado la dirección opuesta a la que tomamos, pero no sé si también sería errónea aquélla. Total que continuamos bajando. Aparte del sol que era de justicia, fue una auténtica odisea y, casi diría que un objetivo imprevisto alcanzado, porque hasta llegar al río...... Pero que quede constancia muy clara de que no hubo ningún motivo de "martizar" ni enrriscar, ni machacar, ni agotar, ni nada semejante, y menos a la buena de Elena (que quizá me encontraba yo en peor estado que ella), pero ante las circunstancias adversas hubo que sacar fuerza de flaqueza y seguir adelante y en dirección a abajo, al río, porque las limitaciones conjuntas nos impedían dar un paso para arriba.
Con gran esfuerzo, trabajo, tesón y mucho cansancio logramos alcanzar el río, que por poco le dejamos seco de los remojones. En honor a la verdad he de decir que estábamos los dos exhaustos, con un calor asfixiante, con una sed rabiosa, y con arañazos y heridas por el cuerpo, aparte de estrés y la ansiedad que nos invadía por acabar de bajar por aquellos terrenos. Sólo nos faltó darnos un abrazo por el logro conseguido, pero ni fuerzas teníamos para ello. Nos felicitamos de palabra uno a otro y con ansias desbordadas, después de lavarnos un poco y lavar las heridas, sin más demora, continuamos el recorrido hasta el coche, en la base del Espigüete. ¡Lo que nos costó llegar hasta el coche! ¡Parecía que el Espigüete y el aparcamiento se alejaban a medida que íbamos nosotros acercándonos! ¡Al fin llegamos!
¡Concluyó nuestra "ODISEA EN EL MONTE"! Afortunadamente, sin consecuencias graves, el ánimo herido y cuerpo deshecho, y magulladuras, heridas y arañazos varios.
¿Hasta otra? ¿Quién sabe?
¡Elena (me gusta más sin "H"), ánimo, que yo estoy "cascadillo", pero sigo! ¡No te pares que te tienes que ir a Pirineos! Por cierto, ¡que tengáis suerte, y no actuéis impulsivamente, que eso es otra historia, más seria que la que hemos padecido tú y yo!